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Distinto

Repeticiones

Repeticiones

 

Para que su horror sea perfecto, César, acosado al pie de la estatua por los impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Bruto, su protegido, acaso su hijo, y ya no se defiende y exclama: ¡Tú también, hijo mío! Shakespeare y Quevedo recogen el patético grito.

Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías; diecinueve siglos después, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un gaucho es agredido por otros gauchos y, al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y lenta sorpresa (estas palabras hay que oírlas, no leerlas): «¡Pero, che!» Lo matan y no sabe que muere para que se repita de nuevo la escena.

 «La trama», El hacedor.

Sorprendentes las coincidencias entre dos presidentes de Estados Unidos de Norteamerica. Abraham Lincoln y John Fitzgerald Kennedy fueron designados congresistas en 1847 y 1947 respectivamente (diferencia de 100 años).

Lincoln fue elegido presidente en 1860, justo cien años después, en 1960 fue elegido presidente Kennedy. Medían 1’83 metros y sus apellidos tenían siete letras. Los dos presagiaron sus muertes ya que fueron vaticinadas por varios videntes. Además el secretario de Lincoln, apellidado Kennedy, y el de Kennedy, apellidado Lincoln, recomendaron no acudir a los lugares donde morirían.

Fueron asesinados en viernes, por balazos en sus cabezas, disparados desde atrás y delante de sus mujeres; mujeres con las que perdieron un hijo durante su estancia en la Casa Blanca.

Booth disparó a Lincoln en el teatro Ford y se refugió en un almacén; Oswald disparó a Kennedy -que viajaba en un coche Lincoln de la casa Ford- desde un almacén y se ocultó en un teatro.

Los nombres completos de sus presuntos asesinos, nacidos en 1839 y 1939, suman quince letras cada uno, eran sureños y fueron asesinados horas después de los asesinatos -sin haber confesado su culpabilidad- por dos vengadores; denunciándose en los dos casos la existencia de conspiraciones que implicaban a personajes norteamericanos muy influyentes.

Sus sucesores Andrew Johnson y Lindon Johnson (nombres de seis letras) eran senadores, demócratas del sur y nacieron, el primero, en 1808 y, el segundo, en 1908 (nuevamente 100 años de diferencia).

Una semana antes de su muerte, Lincoln estaba en Monroe, Maryland.Una semana antes de su muerte, Kennedy estaba con Marilyn Monroe.


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5 comentarios

Distinto -

El nick no me ha salido

saludos de nuevo.

Anónimo -

Debo decir que yo dudo de toda esta trama pues para nada creo en la casualidad si no en la causa,(causa efecto) todo lo que ocurre debido a algo y ocurre con carácter retroactivo lo demás, será, o no será.

Saludos.

jazmin -

¡Qué cosas!Distinto. Me he quedado sin habla. Parece mentira que puedan existir tantas casualidades. Es como si estuviera tramado, que fuera todo causalidad en lugar de casualidad.
Sobre lo que dices de momentos vividos, es muy cierto. Estás convencida de que ese instante es muy tuyo y no sabes si realmente lo has vivido.

Sigo diciendo...¡qué cosas!

Saludos

Distinto -

Hay momentos en los que el instante que se vive es harto conocido, de haberlo ya vivido en un pasado remoto, sin antes haber pasado por ello. Nadie sabe a que se debe.

saludos.

Sakkarah -

En la vida, a veces se dan muchas coincidencias. Yo siempre digo que soy la mujer de las coincidencias, porque se dan muchísimas en mi vida, increibles.

Un beso.
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