El vuelo de la serpiente

Aunque nació pegada al suelo, siempre añoró las nubes. Asomando su cabeza fuera del agujero que era su hogar, admiraba el vuelo de las aves. "Has nacido serpiente, tu sino es arrastrarte, enroscar, apretar y soltar", le decían sus mayores. Ella intentaba acostumbrarse a la idea, sin lograrlo.
Un día tuvo una revelación: no volaba porque no lo había intentado. A veces basta con creer en los milagros para presenciar su realización.
Le tomó días, quizás meses, quién sabe si años, llegar a la cúspide que había situado como el punto más alto de la ciudad. Arribó a la cima, envejecida, exhausta, mas convencida de la certeza de su vuelo. Apenas había que asomarse al cielo y desear con intensidad.
Se desprendió con elegancia, la brisa que acariciaba su piel, la ingravidez de su ondular, le demostraron que todo era posible.
Sólo el pavimento supo de su fracaso. Tal vez, aquella rueda implacable que pasó sobre sus restos, guarda también memoria del suceso, mas lo dudo, todos los días caen serpientes de los rascacielos.
Rojas Tamayo.
6 comentarios
Distinto -
Un saludo Margot
Margot -
Un saludo, Distinto.
Distinto -
Un saludo, y gracias por tú visita bohemia
Bohemia -
Saludos
Distinto -
Un saludo
Sakkarah -
Un beso, Distinto.