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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2006.
 Algo de Realidad Te acuerdas, Loleh, en Alicia en el país de las maravillas, Tweedledee cuando explica a la niña que ella existe sólo porque el rey la sueña. Si el rey se despierta amenaza Tweedledee ¡bang! vas a evaporarte como cuando soplamos una vela, pero es verdad que existo, dijo Alicia llorando Está también Platón, su historia de la caverna y Chuang-Tzé que sueña que es una mariposa y se pregunta a sí mismo cuando despierta si no será una mariposa que sueña ser Chuang-Tzé Está además Descartes, y la posibilidad de que todo no sea más que una jugarreta de un genio malo, y el otro, el irlandés que querría despertarse por fin de la pesadilla de la Historia. Quizás después de todo yo sólo he soñado que camino junto a ti, si sueño que te amo, si sueño que soy yo que sueño que tú existes, ¿quién se despertará al final de mi sueño? Pero el viejo sabio chino sonríe dulcemente me sosiega, yo podría aceptar la idea de que nada bueno me hubiese ocurrido nunca de verdad, pero que Loleh no haya existido encuentro la cosa improbable. Sí, tú estás aquí y el viejo maestro chino murmura, si no existe nadie más que yo, no existe nada de mí. Claude Roy ![]()  Falsas como monedas de latón que atesoran lustres refrotados en noches insomnes, liturgias obsesivas de abolengos y ascensos de peldaños a las altas peanas. Son hervidero los tentáculos, manos a tanta geografía. Mapas, bocetos a la retina ávida, flashes de grabaciones instantáneas en la mente. Exhaustivo control sobre la evolución de cada micra, del gesto y de sus conexiones. Casi cualquier mirada, cifra, indicio o baremo es revelador. Material, reseña o etiqueta, si son de calidad, o la aparentan sobre un escaparate, salón o relumbrón. Efímeros los triunfos desde el borde del ojo. Impensable amor o equilibrio el de órdenes en continua danza. Pero al fin siempre llega ese día afortunado en que acontece un buen tropiezo. Se tambalea el andamiaje, Las un día sólidas o las improvisadas estructuras se desmoronan, se derrumban entre jactanciosos destellos, rotos colosos y charangas, En pedazos ruedan por tierra, acumulan velocidad pendiente abajo, chocan contra las plataformas. Circularán por los días, los años entre descontentas y errantes desconociendo norte o fin. Añorando remotos esplendores, naufragando en pasadas glorias. Otros oleajes traen otras orillas. Interminables otros instantes de desaprender lo aprendido. Fácilmente vacío y aflicción. Hasta la percepción que un día el mundo se transforma, que se hace sólido bajo sus pies, no importa se muevan o no. Al fin un firme, propio, territorio. Al fin hallar el alma. Autor desconocido.
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