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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007.
 Aunque nació pegada al suelo, siempre añoró las nubes. Asomando su cabeza fuera del agujero que era su hogar, admiraba el vuelo de las aves. "Has nacido serpiente, tu sino es arrastrarte, enroscar, apretar y soltar", le decían sus mayores. Ella intentaba acostumbrarse a la idea, sin lograrlo. Un día tuvo una revelación: no volaba porque no lo había intentado. A veces basta con creer en los milagros para presenciar su realización. Le tomó días, quizás meses, quién sabe si años, llegar a la cúspide que había situado como el punto más alto de la ciudad. Arribó a la cima, envejecida, exhausta, mas convencida de la certeza de su vuelo. Apenas había que asomarse al cielo y desear con intensidad. Se desprendió con elegancia, la brisa que acariciaba su piel, la ingravidez de su ondular, le demostraron que todo era posible. Sólo el pavimento supo de su fracaso. Tal vez, aquella rueda implacable que pasó sobre sus restos, guarda también memoria del suceso, mas lo dudo, todos los días caen serpientes de los rascacielos. Rojas Tamayo. Le explico a Horacio: -Hoy he recibido la invitación para el acto de Manuel que se hizo el lunes. Horacio comenta: -Lindo tema para un cuento fantástico. No me dice cómo, queda a mi cargo. Decido volver al lunes, pero el acto se ha suspendido. Tengo que volver al jueves, el día que hablé con Horacio. Pero al regresar ya no es jueves, sino viernes. Entretanto el jueves ha ocurrido que... Reflexiono que de otra manera ya me ocurrió. Yo tenía que buscar, hacia atrás, a una mujer. Y ella tenía que buscarme a mí. Retrocedimos, pero cada uno por su propia inspiración y sin ponernos de acuerdo previamente. Nunca coincidimos en nuestros retrocesos e intentando dar con el día exacto para los dos, malgastamos la vida. Cada vez llegábamos más atrás en el calendario. Deduzco que, de una y otra experiencia, podría sacar una conclusión, aunque evidentemente amarga: No se puede volver a lo que se quiso. Antonio Di Benedetto  El arte: un sentimiento no expresado con palabras. Cuántas palabras ya se han derrochado sobre ti y cuántas, me pregunto, han sido capaces de acariciar tu alma como mi pensamiento infinidad de veces, ha hecho con tu cuerpo sin pedir permiso, porque sólo así se ama a
una musa, en silencio, en secreto, con miradas...
Nada que no te hayan ya dicho, puede sorprenderte porque bien has asimilado tu condición de Sirena imperturbable, más has de saber algo que ni aquel que ha conocido tu tálamo ha visto revelado... que eres mi deseo inalcanzable ventilado en tu aun ingenua faz que sonrojada cual clavel, ha sabido cautivar la prosa de quien ahora se desgaja por la silueta que formas con tu andar, eres el misterio que tan sólo me permites admirar. No importa que mis ojos mientras puedan, sabrán perderse en el horizonte de tus cuatro puntos cardinales... Autor Desconocido.
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